1 árbol Memorable: Trabajando juntos todo es posible

Sábado, 29 de noviembre del 2025

Cóndores sobre el páramo: así comenzó nuestra jornada

Se trata de un grupo especial; es la tercera vez que plantamos juntos. 

 

Ya lo hemos hecho en el Parque Metropolitano Guangüiltagua, en Quito (400 árboles), en la Hacienda Los Mortiños, en la entrada norte del Parque Nacional Cotopaxi (1044 árboles) y ahora aquí, en Tambo Cóndor, en la vía hacia el Parque Nacional Antisana (1000 árboles). 

 

Cada nueva siembra ha supuesto un desafío para superar la meta de la anterior y, con esta última jornada, han completado 2444 árboles en tres ecosistemas diferentes. Es un gran logro y, como fundación, estamos enormemente impresionados por lo que han conseguido y agradecidos también porque hayan elegido a la fundación para acompañarlos en este camino.

 

Cada jornada fue la culminación de un arduo trabajo, a veces poco valorado. Queremos expresar nuevamente nuestro agradecimiento a quienes estuvieron en la organización, motivando, recaudando fondos, coordinando y encargándose de la logística, para que finalmente llegaran 120 voluntarios, familias enteras que decidieron destinar un día a aportar algo más que un grano de arena por un planeta mejor.

 

Mientras nos preparábamos, la naturaleza nos obsequió con un momento inesperado: tres cóndores sobrevolaron la zona en la que íbamos a trabajar.  Se hizo silencio, seguido de muestras de admiración. Esa especie emblemática, símbolo del páramo, nos daba la mejor de las bienvenidas.

 

Ese vuelo nos recordó por qué estábamos allí: plantar un árbol es también un gesto de cuidado hacia todas las especies que habitan esta zona.

 

Manos en la tierra: 1.000 motivos para seguir sembrando

El objetivo del día era plantar 1000 árboles y arbustos nativos, en nuestro rol de ayudar a la naturaleza que es, por lejos, quien hace la mayor parte, buscamos ayudar a recuperar estas zonas que fueron afectadas por la ganadería y la deforestación. Entre las especies seleccionadas se encontraban, polylepis, mortiño, romerillo, piquil, chachacomo, chilca de páramo, aliso y laurel de cera.

 

Para organizarnos mejor, nos dividimos en dos grupos: uno se encargó de abrir los huecos y el otro, de sembrar.

 

En el grupo encargado de abrir los huecos nos llevamos una gran sorpresa: varias chicas se sumaron con decisión a esta tarea física, demostrando que la fuerza y el compromiso no tienen género.

 

Entre palas, tierra húmeda y conteos constantes, se fijó el objetivo de hacer 500 huecos, uno tras otro.

 

Mientras tanto, el equipo de siembra avanzaba con cuidado, dedicados con pasión a que cada árbol se plante de la mejor manera. 

 

El páramo, a veces frío y exigente, se llenó de risas, conversaciones y pequeñas instrucciones compartidas.

 

Las nueve personas del equipo de la fundación estuvieron presentes en todo momento, explicando técnicas, resolviendo dudas y recordando que estos esfuerzos comunitarios son fundamentales para conservar la biodiversidad y proteger las fuentes de agua que sustentan la vida en nuestras ciudades.

 

Sabores del páramo, venados y aves: un cierre que reafirma el porqué

Al finalizar la siembra, muchos se sentían cansados físicamente, pero con el corazón liviano. 

 

Vero nos esperaba con un refrigerio típico de la zona: habas, choclo, mellocos y queso, que compartimos en círculo mientras comentábamos el día entre sonrisas de satisfacción.

 

Después del refrigerio, el grupo se dirigió al Parque Nacional Antisana para completar la experiencia con un encuentro directo con la naturaleza que buscamos proteger. 

 

Durante el recorrido, pudimos observar venados y diversas aves, lo que nos recordó que cada árbol que plantamos ayuda a mantener el hábitat de estas especies y a fortalecer el ciclo del agua, del que dependemos todos.

 

Desde la Fundación, queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a 1 Árbol Memorable por confiar en nosotros un año más, a las madres de familia organizadoras por hacer posible esta jornada, a los jóvenes que quieren ser parte del cambio, a Vero y Vladimir de Tambo Cóndor por el delicioso refrigerio y el almuerzo, a Robert por apoyarnos con el dron y a Antisana Condor Observatory por abrir sus puertas y compartir nuestra visión de conservación.

 

«Quién planta un árbol, planta esperanza.» Lucy Larcom

JUNTOS SOMOS PARTE DE LA SOLUCIÓN

“Cada árbol que plantas, marca una diferencia”, Jane Goodall     

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ECES_EC
Árboles Plantados
0