AEROSAN: Plantando en el Antisana

Jueves, 27 de noviembre del 2025

De la oficina a plantar en el páramo

La jornada comenzó temprano en Tababela, donde 30 voluntarios de AEROSAN dejaron de lado la logística aeroportuaria para conectar con algo esencial: la tierra. 

 

AEROSAN, conocida por mover el mundo a través de la carga y los servicios aeroportuarios, demostró que su compromiso con la sostenibilidad no son solo palabras, sino que se demuestra con hechos.

 

El destino fue la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Antisana. Allí nos recibió Guido, nuestro director, quien con palabras sencillas nos recordó el motivo de nuestra presencia. 

 

En este lugar, cada planta cumple una función diferente y contribuye a que el páramo actúe como una esponja, absorbiendo agua que luego libera lentamente, garantizando así el agua que bebemos en Quito. 

 

 

Tras aprender la técnica correcta para asegurar la supervivencia de cada plantita, el equipo gritó: «¡Manos a la obra!».

 

Lluvia, risas y 500 promesas de vida

El objetivo era plantar 500 árboles y arbustos nativos, entre los que se encontraban polylepis, chilca de páramo, romerillo de páramo, podocarpus y alisos para los linderos.  El ambiente se llenó de buena vibra; entre risas y charlas, los compañeros de trabajo se convirtieron en guardianes del agua. 

 

El clima, caprichoso como buen páramo, nos regaló sol al principio, pero luego nos bendijo con lluvia.

 

Agradecemos a Cristhy su labor en la organización, ya que el equipo venía preparado: aparecieron los ponchos de agua y todos siguieron trabajando con las mismas ganas. 

 

Nos motiva ver a los voluntarios trabajando bajo la llovizna, con las manos llenas de tierra y una sonrisa en la cara; es una muestra de que juntos podemos marcar la diferencia. 

 

Cada árbol que se siembra contribuye a preservar la biodiversidad y, al capturar carbono, mitiga el cambio climático. Además, en los páramos protegemos el ciclo del agua para las generaciones futuras.

 

La magia del Antisana: el mejor regalo final

Al terminar la siembra, con el cuerpo cansado pero el corazón lleno, compartimos un refrigerio para recuperar fuerzas.

 

La aventura continuó en el Parque Nacional Antisana con la actividad que llamamos «Encuentro con la naturaleza».

 

Fue emocionante ver las caras de sorpresa al encontrarnos con venados de cola blanca. Y, como broche de oro, pudimos ver cóndores y el nevado del Antisana, que nos recordaron la majestuosidad de lo que estamos protegiendo. 

 

Todos regresaron a casa motivados y conscientes de que cuidar el páramo es cuidarnos a nosotros mismos.

 

¡Gracias infinitas a todo el equipo de AEROSAN! por su entrega, su alegría y por sembrar esperanza junto a nosotros.

 

«Quién planta un árbol, planta esperanza.» Lucy Larcom

JUNTOS SOMOS PARTE DE LA SOLUCIÓN

“Cada árbol que plantas, marca una diferencia”, Jane Goodall     

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