Una de nuestras metas como fundación es que quién quiera plantar un árbol nativo en cualquier lugar del país pueda hacerlo a través de nosotros.
Tenemos proyectos en varios lugares de Pichincha y Napo. ¡Ahora se suma Guayaquil!
Plantar en la sierra, la Amazonía o la costa es diferente, por lo que seleccionamos las especies apropiadas para cada lugar y construimos alianzas con quienes estén abiertos a trabajar con nosotros para alcanzar un objetivo compartido: aportar nuestro granito de arena para conseguir un planeta mejor. Nuestra manera de hacerlo es PLANTANDO.
El desafío era plantar 100 árboles nativos, pero esta vez las matemáticas nos ayudaron y ¡finalmente plantamos 108!
Fue un buen trabajo en equipo. No solo nos acompañaron los colaboradores de Business IT, sino también sus familias. Para nosotros siempre es motivo de especial regocijo, emoción y alegría ver a los padres plantando con sus hijos. Los niños y jóvenes son la esperanza de cambio hacia una sociedad enfocada en el cuidado de nuestra casa común.
Para organizarnos mejor, nos dividimos en dos grupos, cada uno comenzando en un extremo, para encontrarnos en el centro. Lo hicieron muy bien y se merecieron el refrigerio final, estábamos cansados, pero contentos.
Lo repetimos siempre como un mantra: PLANTAR ES EL PRIMER PASO, luego viene el mantenimiento y tomar las acciones necesarias para que los árboles se desarrollen, lo que implica reemplazar los que se secan, regar durante la estación seca y realizar tareas de mantenimiento para que la maleza no los asfixie, etc.
Para avanzar en esta idea, nos hemos acercado a la Fundación Pro-Bosque, que protege 6078 hectáreas de bosque seco tropical en el Bosque Protector Cerro Blanco, con quienes hicimos realidad esta primera siembra, seguiremos en esta alianza para que estos árboles, con nuestro cuidado y la acción de la naturaleza, finalmente se conviertan en un bosque.
Detrás de cada árbol que plantamos hay un esfuerzo compartido por muchos, y es importante visibilizarlo y agradecerlo.
• Gracias a cada voluntario y a sus familias, que dedicaron un sábado a trabajar y aportaron su esfuerzo al cuidado del planeta.
• Gracias a la Fundación Pro-Bosque por abrirnos las puertas para trabajar juntos.
• Gracias a quienes cultivaron en el vivero cada uno de los árboles que plantamos.
• Gracias a Business IT por aportar los recursos y motivar a sus colaboradores para participar en esta iniciativa.
• Gracias a Fabio Manzaba, guardaparque de Pro-Bosque, que nos acompañó en la jornada aportando su experiencia y conocimientos.
• Gracias a Alejandra, Vicky, Sebastián y Guido, que viajaron desde Quito para acompañarnos
«Quién planta un árbol, planta esperanza.» Lucy Larcom
JUNTOS SOMOS PARTE DE LA SOLUCIÓN
“Cada árbol que plantas, marca una diferencia”, Jane Goodall
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