Rara vez sucede, como equipo tuvimos primero que multiplicarnos para preparar todo y luego, el día de la siembra, dividirnos para estar en todos lados apoyando y que cada siembra se haga de la mejor manera, y esta vez creo que lo logramos, fue una muy buena siembra, siempre priorizamos las agendas de quienes quieren plantar, nuestro enfoque es ser flexibles, ya que sabemos que ¡UN ARBOL MAS HACE UNA DIFERENCIA!
Los primeros en llegar fueron el equipo de Pan American Life, 30 entusiastas voluntarios entre adultos y niños que, con herramientas en mano y sonrisas en el rostro, se dispusieron a plantar 100 árboles nativos.
El ambiente se llenó de risas y conversaciones mientras Benjamín, miembro de nuestro equipo, compartía conocimientos sobre la importancia de cada especie seleccionada y orientaba de cómo plantar, teníamos llinllín, aliso, podocarpus, guabas, yalumán, pusupato, cholán, árboles que no solo embellecerán el paisaje, sino que contribuirán significativamente a la biodiversidad local y pondrán nuestro grano de arena ante los impactos del cambio climático.
Sin tiempo para descansar, la mañana trajo consigo una nueva oleada de energía con la llegada de 40 colaboradores de Acino Pharma acompañados por sus familias, quienes se sumaron a la iniciativa junto a Amazonia Productiva.
Su meta: plantar 42 árboles nativos que finalmente fueron 48, ya que nos llegaron 5 árboles más del vivero, ¡gracias!
Lo que más llamó la atención durante estas jornadas fue el entusiasmo contagioso de los participantes.
Particularmente conmovedora fue la actitud de una pequeña niña durante la jornada de Amazonia Productiva y Acino Pharma, quien no solo mostró un interés genuino por plantar su arbolito sino que preguntaba insistentemente si podía sembrar otro más, demostrando que la conciencia ambiental no tiene edad.
Ver a los niños tan comprometidos con la naturaleza nos da esperanza, ellos son quienes heredarán este planeta y verlos tan involucrados nos asegura que estamos en el camino correcto.
Durante las dos jornadas, algunos de los participantes tuvieron un hallazgo emocionante: una pequeña laguna donde habitan ranitas y pequeños renacuajos (identificamos 2 especies diferentes) un claro indicador de que la biodiversidad está regresando a esta área.
Este descubrimiento refuerza la importancia del trabajo de restauración de hábitat y conservación que se está realizando, demostrando que los esfuerzos están dando frutos tangibles.
La jornada concluyó con un merecido refrigerio para todos los participantes, quienes se despidieron con la satisfacción de haber contribuido a un futuro más verde para Quito y sus habitantes.
Desde la fundación, extendemos nuestro más sincero agradecimiento a todos los voluntarios que hicieron posible esta doble jornada de reforestación.
Un reconocimiento especial a Amazonia Productiva por su alineación con nuestra misión, y a Pan American Life y Acino Pharma por confiar en nuestro trabajo y sumarse a esta noble causa.
El compromiso creciente de empresas y ciudadanos con el medio ambiente y la lucha contra el calentamiento global nos llena de esperanza.
Juntos, sembrando un árbol a la vez, estamos construyendo un futuro más sostenible para las generaciones venideras.
«Quién planta un árbol, planta esperanza.» Lucy Larcom
JUNTOS SOMOS PARTE DE LA SOLUCIÓN
“Cada árbol que plantas, marca una diferencia”, Jane Goodall
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