En una jornada que combinó esfuerzo, compromiso y esperanza, la Quebrada Alugulla en Pomasqui fue testigo de un hermoso acto de restauración ecológica.
Las quebradas permiten un microclima especial, retienen humedad y albergan mayor biodiversidad que las zonas aledañas, su preservación y cuidado es prioritaria.
Bajo un cielo ligeramente nublado, 150 voluntarios se unieron para devolver vida a este importante ecosistema demostrando que cuando la comunidad trabaja unida, la naturaleza agradece.
La mañana comenzó con palabras motivadoras de representantes del Municipio y la Fundación, quienes explicaron la importancia de estas jornadas para la recuperación de ecosistemas urbanos.
Los voluntarios, provenientes de escuelas, colegios, organizaciones civiles y empresas como DHL, escucharon atentos las instrucciones sobre cómo sembrar correctamente cada especie.
«Cada árbol plantado es una promesa para el futuro», mencionó uno de los participantes mientras los grupos se distribuían por la quebrada, llevando consigo árboles nativos como capulí, aliso, cholán, yalomán, llinllín, cedro, nogal, pumamaqui y otras especies nativas que pronto echarán raíces en esta tierra.
Una leve llovizna acompañó la jornada, como si la naturaleza quisiera participar en este acto de renovación.
Lejos de desanimar a los participantes, las gotas de agua parecieron infundir más energía en el grupo, que trabajaba con entusiasmo y alegría, todos, adultos, niños y jóvenes transportando plantas y colocando estacas con tanto cuidado.
Sus rostros reflejaban la comprensión de estar participando en algo importante: la protección de nuestra casa común.
El estado impecable de la Quebrada Alugulla es testimonio del trabajo constante de la comunidad local.
Cada día, moradores y vecinos dedican tiempo y esfuerzo para mantener este espacio natural, un ejemplo de compromiso ciudadano con el medio ambiente.
La jornada concluyó más rápido de lo esperado gracias al trabajo en equipo. Al finalizar, un merecido refrigerio esperaba a los voluntarios, quienes compartieron experiencias y sonrisas, satisfechos por haber contribuido a esta noble causa.
Agradecemos profundamente a cada participante: escuelas, colegios, DHL, la comunidad local, la Administración Zonal La Delicia y especialmente a BUPA, cuyo aporte financiero hizo posible esta jornada.
Juntos, sembramos 270 árboles y plantas nativas, pero, sobre todo, sembramos esperanza para un futuro más verde.
JUNTOS SOMOS PARTE DE LA SOLUCIÓN
“Cada árbol que plantas, marca una diferencia”, Jane Goodall
Deja una respuesta